The Rape of the Masters: How Political Correctness Sabotages Art

The Rape of the Masters: How Political Correctness Sabotages Art

by Roger Kimball

and the treatment of women." Or that Mark Rothko's abstract White Band (Number 27) "parallels the pictorial structure of a pieta." Or that Winslow Homer's The Gulf Stream is "a visual encoding of racism."In The Rape of the Masters: How Political Correctness Sabotages Art, Kimball, a noted art critic himself, shows how academic art history is increasingly held hostage to radical cultural politics - feminism, cultural studies, postcolonial studies, the whole armory of academic antihumanism.

To make his point, he describes how eight famous works of art (reprinted here as illustrations) have been made over to fit a radical ideological fantasy.

Kimball then performs a series of intellectual rescue operations, explaining how these great works should be understood through a series of illuminating readings in which art, not politics, guides the discussion.The Rape of the Masters exposes the charlatanry that fuels much academic art history and leaks into the art world generally, affecting galleries, museums and catalogues.

  • Language: English
  • Category: Art
  • Rating: 3.79
  • Pages: 200
  • Publish Date: November 1st 2005 by Encounter Books
  • Isbn10: 1594031215
  • Isbn13: 9781594031212

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Kimball's humble motives, as stated in the final two paragraphs of the epilogue, are admirable: "Although The Rape of the Masters is hostile to the depredations practiced by criticism upon art, it aims at the same time to encourage the beneficent, pleasurable, civilizing elements that have traditionally been accorded to our encounters with good art. True, that clutter sometimes includes the degrees of ignorance or insensitivity, and in this respect art critics and art historians can provide useful guideposts that make it easier to see the work for what it is.

this is bad enough, but now these new nihilistic ideas of art criticism are being applied retroactively as far back as the renaissance.

De los siete capítulos del libro, dedicados a siete críticas de "maestros" de la pintura, únicamente tres tienen que ver claramente con la "corrección política": 1) "Hacer de Sargent una fantasía", 2) "Modernizar a Winslow Homer" y 3) "Fetichizar a Gaugin". (Cabe preguntarse si lo que quería hacer, por ejemplo, Heidegger o Derrida al comentar a Van Gogh fuera la de escribir algo parecido a una Historia del arte, fuera del corte que fuera). Será por eso que el Sr. Kimball solo habla de arte que sigue siendo, hasta un cierto punto, clásico? Qué haremos con el arte conceptual que a veces ni siquiera presenta una obra a los sentidos para que se deliten? Más bien pareciera que este fenómeno estético del museo y la contemplación pareciera una cosa tan absolutamente moderna, que no cumple ni los 200 años de vida, en contra de los miles y miles de años que lleva el arte por ahí, pululando. Me explico: En el capítulo II, "Inventar a Mark Rothko", si bien podemos admitir que decir que sus pinturas más emblemáticas tienen la estrucutra de una pietá es una cosa bastante cuestionable, no es menos extraño el hecho de que Rothko siempre haya insistido en separarse de la etiqueta de "abstracto". Sin entrar en valoraciones sobre el trabajo de Pollock, algo que no he leído y probablemente nunca haga, lo cierto es que hay que recordar que en la medida en que el arte sea tomado de una manera distinta al objeto de estudio al que pretende reducirlo Kimball, las producciones sobre él serán completamente distintas. Hay que ser claro y decir que El orígen de la obra de arte, no es un estudio sobre Van Gogh, ni mucho menos una historia del arte. Es un ensayo de ontología que intenta ver en el arte una ventana a la revelación del ser de las cosas. Pero no tiene nada que ver con una visión objetiva e histórica sobre Van Gogh ni ningún otro artista. Podemos pasar horas discutiendo sobre las implicaciones de la ontología estética de Heidegger, pero detenernos a hablar sobre Van Gogh en Hediegger es no ver el bosque por centrarse en una brizna de hierba. Como digo, solo conozco este texto claramente y lo veo descontextualizado, quiero confiar en que el señor Kimball no ha hecho lo mismo con el resto de críticas, pero... Es un libro de fácil lectura, lo cual hay gente que eso le gusta, creí que por lo menos sería enriquecedor o daría puntos de vista interesantes y polémicos, pero realmente no. y entiendo hasta que punto para ellos son útiles las citas con formato MLA, pero en este libro no se aplica ni un modelo ni otro, sino ese engorroso y chafo sistema de notas al final del libro.

YOU DIDN'T THINK THAT In The Rape of the Masters: How Political Correctness Sabotages Art, Roger Kimball selects a handful of paintings to show how post-modern art critics invent meaning to suit their own political agenda, or to fit current fashionable theory necessary to their academic careers. The last two thousand years of art weigh on Selz's mind in spite of himself. The other paintings in Kimball's book are traditionally representational, but the trendy critics insist on providing meanings that only they can see, because they are more aware, intelligent, intuitive, sensitive than everyone else.

Similar to the "Killing of History," showing how similar tactics are applied in the art world. A related goal of the intelligentsia of this ilk is to present emotions as superior to the intellect, specifically as guides and motivators to producing, understanding, and appreciating art (and, by extension, life in general - including politics).

He currently serves on the board of the Manhattan Institute for Policy Research, the board of Transaction Publishers and as a Visitor of Ralston College, a start-up liberal arts college based in Savannah, Georgia.