Zalacaín, el aventurero

Zalacaín, el aventurero

by Pío Baroja

Considerada una de sus obras mas bellas, narra la vida de Martín Zalacaín, una especie de héroe clásico que lucha contra la adversidad y el destino en el País Vasco de las guerras carlistas.

La infancia de Zalacaín transcurre en un rincón medieval cargado de tradiciones y leyendas, junto a un viejo pariente.

  • Series: Tierra Vasca
  • Category: Classics
  • Rating: 3.46
  • Pages: 272
  • Publish Date: June 30th 2004 by Vicens-Vives Editorial
  • Isbn10: 8431635177
  • Isbn13: 9788431635176

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puede conseguir elevar una historia y hacer que entre en el terreno de la lírica por méritos propios. Esto es lo que viví en una novela suya muy famosa, de aventuras: Zalacaín el aventurero. Creo que aquí Baroja rinde un cariñoso homenaje a los grandes mitos de la épica antigua y medieval, actualizando esas mismas historias en la figura de Martín Zalacaín, un héroe íntegro que no le teme a nada. Claro que, aún considerando a Zalacaín una suerte de héroe épico, es también, de algún modo, un personaje barojiano. además del propio Martín, veo el ejemplo más claro en la figura de Tellagorri, el tío del protagonista, que sirve de maestro de nuestro héroe. Es fácil imaginar a Tellagorri como uno de esos caracteres tan propios del norte, por su individualismo y testarudez. Y es que la primera parte de Zalacaín el aventurero es claramente una novela de formación, donde se nos muestra el aprendizaje de Martín con el viejo Tellagorri y a la vez se crea una ambientación en la que el entorno del ficticio pueblo vasco que inventa Baroja y, sobre todo, la naturaleza indomable que lo rodea van definiendo la personalidad del protagonista. Por la novela pasean malos, buenos, gente mezquina y gente valiente; los ingredientes de la épica y la aventura. De paso, retrata pueblos y lugares reales, en un pasado no muy lejano del momento en que se escribió esta historia, lo cual aporta verosimilitud; así como el uso de documentos, testigos y otros textos antiguos a los que emula, a veces dejando bien claro que lo está haciendo. Pues yo también soy español, y todo eso me es muy antipático - contestó Martín.

Es fácil cogerle simpatía, entenderlo, y a veces, hasta desear ser él, porque es muy humano, y es el tipo de modelo que los hombres suelen tener de niños: hace todo lo que a uno le gustaría hacer, viajar, ver mundo, conocer a señoras estupendas, caminar con un pie dentro de la ley y con el otro fuera, y tener enemigos que nos hacen correr aventuras fabulosas.

Isso porque Martín Zalacaín, tal como Lazarillo, nada mais é do que um vagabundo, um perdido na vida, sem eira nem beira, que simplesmente, sem ter nada melhor que fazer, se joga na vida em busca de alguma coisa que ele mesmo não saberá bem como definir. -Es usted la inquietud personificada, Martín - dijo Briones.1 Evidente que não é o caso de um vagabundo qualquer - Zalacaín é a inquietud personificada, uma espécie de força indômita, uma paixão incontrolável que precisa da ação, precisa do agir constante e permanente para extravasar toda essa energia, energia esta que, no entanto, não tem objetivo nem rumo certo. É também o mesmo Martín que, ainda no diálogo com Briones, desenha a figura geral de sua personalidade: -Que quiere usted? He crecido salvaje como las hierbas y necesito la acción, la acción continua.2 Não é à toa que a vida de Martín Zalacaín desabrocha, cresce e atinge sua plenitude durante o que pode ser considerado um dos períodos mais convulsionados da história da Espanha: as chamadas Guerras Carlistas que se desenrolarão de 1833 até 1876, mas que terão conseqüências ainda no século XX. Sem entrar aqui na barafunda dinástica instalada, na Espanha os liberais, de uma maneira geral, agruparam-se em torno da infanta Isabel II, filha do desaparecido rei, Fernando VII; os absolutistas, por sua vez, uniram forças com Carlos de Borbón, irmão do falecido. Se não me falha a memória, o estoicismo - e Sêneca é o representante mais popular do estoicismo - é, de acordo com Otto Maria Carpeaux, um traço permanente da personalidade do espanhol: esse olhar um tanto quanto trágico sobre a vida, a intuição de que, diante da insensatez do mundo, de sua essencial vaidade, não há outro caminho, não há outro estilo de vida aceitável, senão o da renúncia, o do senso do dever, da fortaleza diante das contrariedades, fortaleza esta que quase se transforma numa impassibilidade - a ataraxia. Hay que estar firmes, siempre firmes.4 Então, recapitulando o que disse até aqui: há, em Zalacaín El Aventurero, esse duplo aspecto - de um lado, a aventura, a ação, a necessidade de movimento que não tem um objetivo claro, definido, mas é apenas o superar o obstáculo que a contingência coloca diante desse fluxo vital permanente. Existe a ação, o movimento, o afã de superar obstáculos; mas existe também a ataraxia estóica, o desapego do velho Tellagorri, que não precisa de nada neste mundo, ni de mujer, ni de hombre. Em Zalacaín El Aventurero o embate dessas duas tendências, se não se resolve numa síntese superior, encontra um tipo de desfecho, uma válvula de escape da tensão - o homem inquieto, que busca a todo o momento a ação pela ação, o movimento pelo movimento, o permanente superar dos obstáculos que a contingência lhe apresenta, mas que também nada deseja do mundo, nada ambiciona, tem na morte o fim de sua sofreguidão por aventuras e, ao mesmo tempo, a saída do mundo, a libertação e o desapego totais - solução esta que, ainda que longinquamente, ecoa o elogio estóico ao suicídio. É, como ele mesmo diz, uma hierba salvaje, que não tem outro propósito na existência senão o exercício de suas próprias forças, a afirmação de sua vontade no mundo; é ele uma encarnação do übermensch, do além-do-homem, da vontade de potência num mundo sem sentido e sem propósito.

La primera vez que leí Zalacaín el aventurero fue en segundaria y me encantó. Como todo libro que me hacían leer en el insti lo empecé a leer con fastidio y aprensión, para pasar luego al mas absoluto asombro y terminar no yendo a la cama hasta que lo terminé. De hecho fue el libro que me devolvió la fe en la literatura española. No le asusta nada, se pasea por la guerra como periquito por su casa, consigue amasar una fortuna sin volverme corrupto ni matar a nadie, enamora a todas la chicas con las que se encuentra, todos son sus amigos, excepto el malísimo de Carlos Vamos el Bond español.

It's, in my opinion, one of the less philosophical books by Baroja and because of that quite likely the one easiest to read.

No es una novela la hostia de compleja pero me ha gustado por el ritmo alegre y por lo regional que es.

Pío Baroja fue el más importante novelista contemporáneo por sus extraordinarias dotes de narrador. La primera es para muchos la obra más intensa del autor: cuenta la historia de un muchacho, Manuel, que, venido de un pueblo a Madrid, va pasando por diversos ambientes y oficios hasta terminar en los suburbios de la ciudad, entre mendigos, golfos y vagos, al borde de la delincuencia. El árbol de la ciencia es una novela típicamente noventayochista, en cuanto que refleja la crisis existencialista vital del inadaptado protagonista, Andrés Hurtado, sus disquisiciones pesimistas, las dolorosas experiencias que le conducen al suicidio, le dan pie a Baroja para realizar una feroz crítica de la sociedad española de su tiempo. En esta novela hay abundantes aspectos de la vida del propio Baroja. Además escribió cuentos, novelas cortas, libros de viajes, biografías, ensayos Resultan también destacables sus memorias, tituladas Desde la última vuelta del camino, siete volúmenes que constituyen un importante testimonio de la personalidad del autor y un excepcional panorama de toda una época.